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domingo, 15 de febrero de 2009

High Places @ The New Museum

El pasado viernes asistí al concierto de High Places en el New Museum (impresionante edificio, por cierto). Entramos de rebote, después de esperar un buen rato en la lista de espera (las entradas estaban agotadas desde hace días), pero valió la pena. High Places son un dúo de Brooklyn con un estilo tan personal como indescriptible. Un cruce imposible entre grabaciones de campo tropicales y Beat Happening. Son dos, Mary y Rob, y a cada uno le corresponde una de las dos señas de identidad del grupo; el collage percusivo (él) y una voz cristalina, angelical (ella). Nacieron de la unión (literal) de las canciones de sus respectivos proyectos en solitario y hasta ahora han editado dos grandes discos. El último, “High Places” es, sin duda, uno de mis discos favoritos del pasado año.
En directo son aún mejores. Además de un sampler cada uno, Rob lleva un pad de percusión, modulo de efectos y diversos pedales. Mary canta y toca todo tipo de shakers rarísimos, presumiblemente caseros, además de manipular su voz con pedales de delay y echo. El resultado es un ejemplo perfecto de cómo llegar a la belleza a través del caos. El caos lo pone él, a través de capas y capas de percusión que inducen al trance. El sonido es mucho más potente y cargado de graves que en el disco (varias personas tapándose los oídos). Saber lo que está sonando en cada momento es imposible. Es cierto que la percusión principal tiene un deje tropical, muy metálico, pero se mezcla con mil y un sonidos de procedencia remota. Según cuentan ellos mismos, utilizan de todo; desde un lápiz escribiendo a una bolsa de plástico arrugándose. Son todo sonidos orgánicos, pero tratados y mezclados de tal manera que parecen bases electrónicas. Y encima de todo esto, la belleza; la voz de Mary, aniñada, inocente, susurrando delicadas melodías pop. Una pasada. Se centraron en su último disco con alguna escapada a su colección de singles “03/ 07 - 09/07”. Sonaron, entre otras, “Namer”, “The Tree With The Lights In It”, “Vision’s The First”, “A Field Guide” y “From Stardust To Sentience”. Acompañadas por proyecciones grabados por ellos mismos (son la máxima expresión del DIY) de escenas cotidianas como excursiones a la nieve, viajes en tren, perros en el jardín y niños jugando con caracoles en el campo. 40 minutos de catarsis, de extraña belleza, de pop imposible, tan marciano como sublime. Increíble.
A continuación, algunas fotos (gracias Ester!) y un mini video del concierto (disculpad la calidad pero está grabado con una cámara de fotos). También una canción para los que no les conozcan, en serio, valen mucho la pena. Si queréis saber más sobre ellos, tienen un blog. Básicamente cuelgan fotos pero también se pueden encontrar las letras de sus canciones.

High Places - A Field Guide















Domingo de loop (domingo de reflexión)



De toda la vida el techno (y me refiero a techno como un término genérico de música electrónica) ha sido un terreno de experimentación musical, un terreno en el que la musicalidad y las composiciones no eran tan importantes como el riesgo que se tomaba a la hora de utilizar ciertos sonidos, ciertos ritmos, ciertos samples o ciertas melodías, más allá de su finalidad comercial u utilización en la pista de baile . El campo de la electrónica servía para experimentar y experimentar, retorcer maquinitas y programas y publicar música arriesgada, ya fuera con fines festivos o fines más experimentales pero con un concepto de trasfondo.

Desde hace un tiempo que el techno se ha estancado en agua poco profunda. Se ha embarrancado, se ha quedado atrapado mirándose el ombligo y diciéndose a él mismo lo guapo que es, lo bien que baila, y lo fuerte que suena. Y esta acomodación ha provocado que ya nadie experimente con techno. Para que? La experimentación en el techno está tan mal vista hoy en día que todo suena igual, un sonido homogéneo; solo se admiten ciertos tipos de bombos, ciertos tipos de sonidos, ciertos tipos de compresiones y masterings, dejando de lado a mucha música, que quizas no cumple estos parametros pero que busca otros. Es decir vaya, en pocas palabras, la originalidad y el proceso creativo han perdido la partida frente a la producción y al proceso industrial de crear tracks sin tener ninguna noción artistica detrás. Se premia antes un tema que suene bien a un disco que tenga algo especial. Tan solo hay pocos artistas de techno a valorar por su proceso creativo como concepto, como algo que ellos han creado, con una pretensión artística, y que han conseguido hacer de ello su definición.

Por otro lado, es curioso ver como bandas de rock, de pop, ya sean lucky dragons, animal collective, o mil más, han cogido la música electrónica, las raíces del techno, la utilización de loops, de capas sonoras, y experimentan con ellas hasta conseguir aquello que les gusta, aquello que les motiva y que les parece un reto, conjugando experimentación y el proceso creativo a sus albums. Y aun así, aun alejandose de los parámetros clásicos de canciones pop, se les valora por la originalidad y por esa cierta experimentación. De este modo las bandas han incoporado la música electrónica y el espiritu techno en sus composiciones dejando a los productores de techno y música de baile, en una burbuja en la que que viven charteándose unos a otros y compláciendose en el país de los productores, que podría estar ubicado en Berlín.

Músicalmente ya hace tiempo que estoy descontento del techno en general (lease techno, house, idm, drum & bass, etc). Todo me suena igual, todo me parece producido con los mismos kits de sonidos, las mismas reverbs, el mismo interés y la misma finalidad, triunfar y ser charteado por los mismos deejays una y otra vez, una y otra vez, como un loop de ableton. No se cuando se acabará el loop pero todavía no estoy seguro de una cosa: si la música techno está en crisis o la crisis está todavía por llegar.